Eduardo Bañuelos: el embalsamador que soñó trabajar con difuntos
Desde niño soñó con este oficio. Hoy, Eduardo Bañuelos embalsama con empatía a quienes parten, brindando consuelo a sus familias.
Recorrer la vida al lado de los muertos es algo normal para Eduardo, quien sin miedo alguno convive día a día con difuntos, a quienes embellece a detalle para su último adiós. Oficio que soñó realizar desde que era tan solo un niño.
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Eduardo Bañuelos, embalsamador:
“De chiquito, cuando iba en la primaria, tenía al lado de mi casa una casa que estaba abandonada y había muchos chapulines grandotes. Entonces, cuando los mataban, los aplastaban, yo iba y los rescataba. Me acuerdo que les hacía una pequeña cirugía, les sacaba todos sus intestinos, los limpiaba con cotonetes, luego los rellenaba con algodón. Las cajitas de cerillos las pintaba y las decoraba como si fueran ataúdes y ya ahí metía los chapulines y los iba a sepultar a las plantas de mi mamá.”
Crea un vínculo con cada cadáver que llega
Eduardo recibe amablemente a cada cadáver que llega. Platica con ellos como si los conociera desde siempre, los trata con cariño, con respeto y crea un vínculo de empatía. De tal manera que, al momento de embalsamarlos, el cuerpo inerte toma un aspecto de confort.
Eduardo Bañuelos, embalsamador:
“Desde que un cuerpo llega a mis manos, siempre es tratarlo con ese respeto, saludarlo, decirle y explicarle lo que voy a hacer. Muchas veces, cuando son muertes violentas, el cuerpo sí está muy rígido y tiene impresiones en su cara o gesticulaciones de preocupación, de miedo, de tristeza. Conforme voy avanzando en el procedimiento, creamos ese vínculo de confianza.”
Ser embalsamador es su más grande pasión
Detrás de los muertos existen unas manos que trabajaron con pasión, que dejaron el cuerpo lo más parecido a lo que fue en vida, con maquillaje, peinado y vestimenta.
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Eduardo Bañuelos, embalsamador:
“Para mí, ser embalsamador representa un signo de agradecimiento y de empatía con la demás gente que ya no está. Es una parte fundamental en la vida de todas las familias que pierden a un ser querido. Es algo que me apasiona muchísimo y es mi forma de ayudar a los que ya no pueden hacerlo por propia cuenta.”
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